lunes, 8 de noviembre de 2010

Langkawi, un lugar por descubrir. Nada asi ...

LANGKAWI

La isla tropical de Langkawi, se encuentra frente a la costa noroeste de Malasia en el estrecho de Malacca (ole ole y ole esa Malacca :), la conforman un número de 99 islas siendo ésta la principal. Sólo 4 islas de todo el archipiélago no están habitadas. El nombre de Lankawi significa en el lenguaje coloquial malayo (Helang es el significado de Águila y Lang es la abreviatura, Kawi significa marrón rojizo “Águila Marrón”.


Es un destino poco conocido en Europa aunque cada vez lo esté siendo más atraídos por su belleza natural intacta. La isla está cubierta por densas selvas tropicales y manglares de millones de años, mientras que sus aguas están repletas de vida marina. El encanto de la isla reside también en su gente como lo que conozco hasta ahora del pueblo malayo. Los pescadores y los agricultores mantienen una forma de vida tradicional, manteniendo vivo el folclore siglos atrás, leyendas y cuentos místicos de la isla y sus alrededores.

Nada más aterrizar en la isla fui al kiosco donde se encuentran los taxis pre-pago (en el capítulo anterior ya explicaba lo bien que funcionan aquí este sistema) para que me llevara al Sunset Beach Resort.

El hotel está muy bien, limpio y bien ubicado. El personal tiene una amabilidad exquisita en el trato.



El desayuno no es tan espectacular porque apenas hay variedad pero tienen fruta fresca aunque sólo papaya, plátano, sandía y piña recién cortada y con un sabor diferente (mucho más rico que allí). Puedes elegir entre varios tipos de huevo para que te hagan y te traen un zumo (sin pedirlo) de melocotón de bote. Es escaso en variedad pero está bien. Lo mejor del desayuno es estar ahí a pie de playa rodeado de palmeras disfrutando de buenas vistas al amanecer. Por cierto, ya me estoy haciendo al cuerpo y superando el jet lag, por lo que he conseguido hoy después de dormir 8h y medias del tirón despertarme a las 9:45 (2:45 am en España) para ir a desayunarrrrr !!!

Y, es que lo primero que hice en la primera noche tras dejar las cosas en la habitación fue buscar algo para cenar pero antes quise darme una sesión de masaje en el Alun-Alun Spa que estaba justo al lado del hotel. Tenían una carta de menú de masajes igual a la de un restaurante, empecé a preguntar por cada uno de ellos por la extensa variedad que tenían y ante tanta variedad y más indeciso que hijo de portugués con gallega, opté finalmente por uno que era para “el jet lag” y el cansancio acumulado, justo lo que andaba buscando. El masaje era de espalda y cuello, 30 mins, reflexología otros 30 y baño caliente de sales flores y aceites por el mismo tiempo, total una hora y media en el Spa. Mientras esperaba con una música relajante se acercó una chica con un pequeño barreño de madera con agua caliente, sales y flores para pies y un té de ginseng. Me vino fenomenal ya que el maldito Jet Lag venía matándome desde que llegué a Malasia.

Lo de darte un masaje en Asia, no tiene nada que ver por lo que se entiende la mayoría de las veces de hacerlo en España o bien en Europa o cualquier otra parte del mundo occidental. La cultura oriental referente al masaje es milenaria, mi sorpresa fue al hacerme la parte de reflexología ya que la chica que masajeaba me advirtió una a una todas las dolencias de las que uno padece, recomendándome de pasar por el médico en algunos casos para que me revisara. Algo realmente increíble como en los pies, según la cultura tradicional oriental, tienen todos los puntos de los órganos vitales del cuerpo humano uno a uno y que actúan a modo de alarma. Lo de alarma lo digo porque apretaba tan fuerte por todo el pié que en muchas de algunas partes de la planta del pie, que ni sabía que existiera, me preguntaba si sentía dolor. Ya lo notaba ella puesto que mis muecas y repullos eran evidentes. Pues ahí me decía lo que tengo que cuidar y no dejar pasar. Fue concretamente el estómago, intestino además de la espalda en dos partes concretas. Acertó de pleno ¡!! Después vino el baño relajante en sales y flores, estado de máxima relajación sin duda …

Cuando salí de allí tenía mucha hambre puesto que desde el desayuno no comí nada, así que empecé a dar una vuelta y cuando me di cuenta todos los restaurantes estaban cerrados y los pocos que quedaban lo estaban haciendo. Finalmente acabé en uno de los pocos lugares que quedaban abiertos, un restaurante llamado “Viva Italia” que de viva no tenía y de Italia menos. El lugar no era muy grande, más bien pequeño y estábamos una pareja de alemanes y yo. Había como 9 personas trabajando, en apenas 70 metros cuadrados, que más que atender estaban intercambiándose juegos, politonos o yo que se yo por el bluetooth del móvil. Es curioso que los que atendían muchos ni superaban la mayoría de edad por lo que me preguntaba cuanto cobrarían y por qué tantos camareros para no dar servicio. Igual al dueño piensa que mejor llenar el restaurante con personal que con los propios clientes, algo realmente raro. Pedí unos spaguettis con albóndigas (caseras ponía en la carta) y una salsa de tomate al ajo. Estaban regular, pero yo con más peligro de hambre que Falete en un bufett libre, le dije a uno de los tropecientos camareros que eso era lo que quería. Curiosamente tardaron como 5 minutos en atenderme y eso que no había nadie, tuve que pedir la carta además de los cubiertos e incluso un vaso cuando me trajeron la coca-cola que pedí. Vaya, que había menos ganas de trabajar en ese ambiente que sentarse a ver del tirón todas las partes del “señor de los anillos” en una sillita de playa. Como estaba en el máximo relax después de la sesión de masaje no dije ni y me mantuve solamente observando al personal. Estómago lleno y el cuerpo en el máximo relax y descansado, he de deciros que acabé como nuevo listo para dormir como un bebé …

Al día siguiente alquilé una moto por 36 Ringings que vienen a ser unos 8 € con 50 Ringins ( 11 €) de depósito, como para llevártela o dejarla por ahí. Me pareció bastante baja la fianza para el alquiler de la moto. Era una scooter de 125 cc marca la bellota que ni conocía pero que iba bastante bien a pesar de estar de apariencia “cascailla”, llevaba un casco de “Hormiga Atómica”. No fue la vespa cool en rojo que este pasado verano alquilé en Cannes cuando estuve en el Festival de Cine Pulicitario y en el que contaba por Facebook como me adelantaba un ciclista cuando iba al tope, a 65 km/h y veía como por mi izquierda un tipo subido en una bici me adelantaba y me sacaba una ventaja de bastantes metros durante mucho tiempo aunque finalmente lo rebasara más tarde. Pero menuda experiencia y susto que me llevé porque ni me percaté que un individuo que iba de “Contador” me fuera a adelantar ...

Ésta se ponía a 100 y 120 km/h por lo que no estaba mal a la hora de adelantar (y que no te adelantaran ciclistas sobretodo : ). Lo primero que hice fue llevar mi primera colada a la lavandería porque como sabéis apenas vengo con lo puesto ya que la maleta que traigo es para llevar en la cabina del avión. Por apenas 8 Ringings, unos casi 2 € dejé la bolsa para lavar 2 kg y medio de ropa. De ahí a la aventura empecé a recorrerme la isla desde donde estaba hasta la parte de “Kuak” donde hay un puerto con la mayoría de los Ferrys para las otras islas. Antes de llegar y cerca de un parque me puse a hacerle fotos a la insignia de la isla, “El Águila Marrón” y me encuentro con un grupo de gente filmando una serie dramática.

Me acerco y empiezo a preguntar, me presento y rapidamente llaman a la producer para que viniera a conocerme. Estaban filmando una serie para un canal de una tv nacional de Malasia.


La producer estaba sorprendida que fuera de españa y que estuviera allí, me preguntó si estaba localizando o haciendo algún scouting para algún rodaje, le dije que no que simplemente de vacaciones aunque le conté mi experiencia de haber filmado con malayos en Barcelona para la campaña de Maxis y Astro tv con leo Messi. Eran bastante majos y nos intercambiamos tarjetas y dirección de mails porque nunca se sabe, igual algún día cualquier cosa …

Me despedí y me pillé la moto de nuevo cuando empezó a llover, a diluviar porque es muy típico de la zona. Cae una lluvia de gotas como pelotas de golf y luego para de repente, con el calor hasta se agradece pero preferí parar a comer algo en un KFC que había en un centro comercial y luego hacer un poco de tiempo para que escampara y se secara la carretera no fuera a ser que Noé me recogiera en el Arca con sus animales …

Y así fue, mientras terminaba con otro capuchino (esta vez sin percance de ladronas de café) cogí de nuevo la moto y me fui para la parte este para luego subir al norte y de allí regresar al oeste dándole por completo un rodeo a la isla. Tenía razón y como predije la carretera se secó muy rápido, en apenas hora y media. Se me hacía de noche y no me dio tiempo ver la cascada que quería ver antes que anocheciera.

Al hacerse de noche empezaron a salir los mosquitos y de más bichos voladores, me sentí como parabrisas de coche cuando haces un viaje largo en el cuerpo y gafas. Menos mal que no me las quité aunque no viera un pimiento … De allí al hotel donde le pregunté por el mejor restaurante que se comiera buen pescado fresco del día y así haciendo caso a la recomendación de la chica de recepción súper maja que gracias a la pérdida de mi vuelo contacté con ella por mail y me escribió diciendo que le quedaban habitaciones libres, me dijo de ir a The Orchid Rea.

Así que eso hice y me di un pequeño homenaje ya que el Kentucky Fried Chicken me lo dejé casi entero por lo que tenía más hambre que Carpanta.

De ahí para el hotel y antes de dormir quise asegurarme de la reserva del hotel del día siguiente en Phuket y los vuelos que me faltaban en mi recorrido por Tailandia, Vietnam y vuelta a Malasia antes de salir para Bali el día 19.

Le pregunté a la recepcionista que podría hacer al día siguiente por la mañana antes de ir al aeropuerto para coger el vuelo que me llevara a Kuala Lumpur en escala hacia Phuket. Me recomendó ir al pico más alto de la isla, la montaña Gunung Raya a 750m sobre el nivel del mar. Así que eso hice a la mañana siguiente, despertador a las 7:30 am (12 y media de la media noche en España) desayuno en la playa del hotel, duchita y a coger de nuevo la moto con las explicaciones de ruta que me había indicado la recepcionista. De hecho os marco la ruta que hice a lo largo de la isla en moto.

De entrada me equivoqué de ruta por lo que en lugar de tardar 45 mins fue hora y cuarto en subir.

Subiendo me daba como ya un poco de yuyu, porque no se me había cruzado nadie ni tampoco subía nadie conmigo en una carretera bastante mal asfaltada en medio de la jungla con monos y vacas por el camino.

Con los monos ni me paraba, no fuera a ser que pudiera asustarlo y morderme por cualquier cosa, pero la verdad que ya me estaba empezando a mosquear de no ver a nadie durante los 25 km de subida. Ya arriba, en lo más alto de la montaña un complejo solitario. No había nada ni nadie, sólo un coche marca Jaguar de los caros caritos y en la recepción a la llegada salía un chico indicándome donde aparcar la moto. Me cobraban 10 Ringings por subir a la torre en lo más alto, que es un complejo de retiro más bien, porque no había ni un alma, ni los propios fantasmas del lugar … Con bastantes nubes y quedándome con las ganas de ver las increíbles vistas de la isla, me veía con el tiempo justo para regresar, recoger la ropa lavada y tirar para el aeropuerto. Así que nada, ni me tomé el café que estaba incluido en los 10 Ringings (2 € y medio) y me puse a bajar esos 25 km para luego otros 18km de camino al hotel. Me llevé un pequeño susto que por poco no me salgo de la carretera pero sin incidentes, por pillar un bache de la parte mala del asfalto. Ya una vez abajo le metí gas a la moto para llegar al hotel, recoger mi equipaje y salir para el aeropuerto.

Menos mal que la noche antes ya había facturado el vuelo por internet, porque si no me hubiera visto en las mismas que con el vuelo que perdí porque aunque finalmente llegara a tiempo al aeropuerto fue muy muy justo.

Salí de Langkawi a las 12:40 y aterrizamos en Kuala Lumpur a las 13:50. De ahí corriendo porque perdía la conexión con el vuelo que me iba a llevar a Phuket desde la otra terminal, la KLIA que está en la quinta puñeta de la de terminal de Air Asia que está en la LCC del antiguo aeropuerto de Kuala Lumpur, siendo el transporte entre ambas terminales de 15 a 20 minutos por 45 Ringings (10 €, lo más carito de los taxis que he cogido). El taxi tiene que darle un rodeo a todo el campo de vuelo para ir a la otra terminal por carretera normal por eso tanto tiempo demora. Lo que me pasó fue que al comprar el ticket pre-pago del taxi, con las prisas me dejé mi portátil en el kiosko de pago. Como iba corriendo, ni cuenta me dí hasta que me senté ya en el taxi y al darme cuenta me puse a gritar como energúmeno diciendo al taxista que parara y me abriera detrás para recoger mi maleta. Al salir y dirigirme corriendo hacia la terminal de llegadas, me encontré con la chica que me vendió el ticket pre-pago del taxi con mi ordenador en la mano. Uffffffff, otro de los agradecimientos al pueblo malayo, sin mi portátil donde tengo TODO no sabría que hacer aunque tenga copia guardada de seguridad en casa. MIL GRACIAS desde aquí por ese detalle a esa chica … Ya desde allí el mismo taxista que tenía toda la cara enterita del Profesor Miyagui, me esperaba aún en su taxi y de alli ya me llevó a la otra terminal donde tenía que coger el vuelo de Qatar Airways que me llevara a Phuket.

A excepción de la chica que me facturaba que quería que la maleta de cabina no volara conmigo en el avión porque decía que llevaba dos, el resto de 10. Como no entraba a entender por más que le explicara que venía así desde España y hasta con Air Asia, había volado así (es compañía de bajo coste, por lo que las restricciones de equipaje de mano son más especiales y más restrictivas que en vuelos del resto de compañías aéreas regulares de bandera, como el caso de la Qatarí), le dije que me pasara con un supervisor o manager. Hablé con él y le expliqué y no me puso pega alguna, por lo que me dio la tarjeta de embarque y corriendo de nuevo porque estaban embarcando y de ahí a la terminal satélite de la propia KLIA (Kuala Lumpur International Airpor). Ya en la puerta de embarque me habló un miembro de seguridad al chequear mi pasaporte en español, por lo que me sorprendió. También me sorprendió el catering, tripulación y las pijotadas del trayecto de vuelo corto de hora y media que me llevaba a mi destino con la compañía Qatarí.

Una cosa que me llamó la atención dentro del avión fue ver en una pantalla constantemente la orientación de donde está situada La Meca en cada momento a través del gps satelital que aparece contínuamente en los monitores dando la ubicación del avión y la orientación de La Meca, curioso …

Bueno tengo que apagar ya mi ordenador porque estamos a punto de aterrizar en Phuket

;D

1 comentario:

Jenny dijo...

La foto con los pies en remojo me ha matado!!!!!!!! :-)